Estuve mucho tiempo analizando cómo resumir nuestra historia en pocas palabras porque cada pedacito de mi historia y nuestra historia, hizo que Vaivén Girls sea una realidad.
Somos Flor y Pablo, estamos juntos desde 2013 (sí, una banda).
.png)
Siempre tuvimos contacto con la moda y más específicamente con la ropa.
Pablo se crió entre telas, hilos y máquinas. Su mamá tenía un taller de costura donde trabajaron para grandes marcas del país. Y a medida que fue creciendo le fue interesando más este mundo, despertándole interés la ropa, el diseño, las formas y el proceso detrás de cada prenda.
A mi (Flor) siempre me gustó la moda, la ropa, la estética en sí y todo lo visual que implique colores, texturas, formas. El primer contacto que tuve con crear una prenda desde un pedazo de tela, fue gracias a mi mamá. Siempre que me gustaba alguna prenda que veía en una vidriera, ella me la hacía y poco a poco mi pasión por la moda y la ropa fue creciendo. Soy esa persona en la familia a la cual acuden cada vez que alguien necesita ayuda con su outfit, para un evento especial o para combinar alguna prenda, creo que es un don que se me dio pero que también vino de mis abuelas y abuelo, eran personas muy creativas y creo que un poco lo heredé de ellos. En fin, llegó un punto en mi adolescencia que me volví más independiente y sentía urgencia por aprender a coser y mi mamá me enseñó.
Llega 2013, lo conozco a Pablo y empecé a tener más contacto con la moda desde un lado industrial y productivo.
En 2016 Pablo crea Vaivén, una marca de streetwear para hombres, como una forma de independizarse económicamente y empezar a hacer negocios (la parte que más le gusta). Él producia y vendía, y yo lo ayudaba diseñando las etiquetas, estampados, sacar fotos… y poco a poco fui involucrándome un poco más, mientras tanto él seguía trabajando para otras marcas y para Vaivén, yo estudiaba Psicología y Criminalística (una historia para otro día).
Hasta que en 2018 la vida me dio una cachetada bastante grande. Empecé a tener Ansiedad Generalizada, no podía ir a la facultad ni salir a la calle sin sentirme asfixiada, agobiada y angustiada. Después de unos meses decidí dejar psicología porque entendí que ese no era mi camino, que mi pasión era la moda y que a pesar de que yo creía que no, sí era capaz de hacerlo.
1 año después me recibí de Criminalista, pero ese tampoco era mi camino y lo había terminado de entender ese año.
Llega la pandemia, Vaivén empezó a crecer, empecé a trabajar full time con Pablo, administramos varias marcas mientras nuestra marca de hombres se empezaba a estancar y sentíamos que no era por ahí, decidimos pausarlo.
algo que en Argentina falta y mucho.
VG me salvó, me devolvió mi confianza, me enseñó que los sueños están para cumplirse y no para dejarse en un cajón con llave porque “son muy grandes para nosotras”
Estamos haciendo y creando la marca con la que mi yo de 10 años soñaba y anhelaba algún día poder tener. Mi ansiedad desapareció y lo que en un momento creía imposible, está pasando.